Tributo, tintura y sustento: la riqueza de la grana cochinilla

Por: Kristha Garza Pimentel


Una hazaña memorable

en las artes es la grana.

Esta laca del carmín

es carmesí de lo sacro,

a lo profano embellece:

nos es deber preservarlo.

La grana cochinilla es un espécimen que nos ha acompañado desde los albores de las civilizaciones prehispánicas. De cuna mexicana, este entrañable insecto se ha distribuido por gran parte del globo y se ha convertido en una fuente económica en donde han logrado desentrañar los secretos de su cuidado, como son los países andinos (Ecuador, Perú, Colombia, entre otros) e incluso España. Su riqueza radica en el ácido carmínico que posee, ya que es este componente el que brinda esa tonalidad tan característica del pigmento natural. En este artículo, abordaremos brevemente su participación en la historia mexicana y señalaremos su importancia actual para la sociedad.

Grana cochinilla
Época precolombina

Existen poco datos acerca del uso y producción de la grana cochinilla durante la época prehispánica; buena parte de las fuentes que nos informan sobre este periodo fueron elaboradas en años posteriores a la Conquista, es el caso de los registros proporcionados por Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo. Sin embargo, gracias a diversos estudios, tanto históricos como arqueológicos, se ha logrado demostrar su presencia en algunos códices mixtecos, textiles y otros soportes, haciéndolo un bien preciado en varias regiones mesoamericanas y también en la Cuenca de México (Domenici et al., 2017: 94). Una fuente que sostiene esto es el Códice Mendoza (o Mendocino), elaborado en 1542 con papel europeo, en el que, en su segunda parte, se incluye una copia de la Matrícula de Tributos elaborada entre 1522 y 1530, ahí se asienta que Moctezuma recibía tributos de grana cochinilla provenientes de la Alta Mixteca (Rojas, 2013).1

Grana cochinilla en el Códice Mendocino. Tomado de Ciencia UNAM

La importancia de la grana se debía principalmente a su valor religioso. Si bien su pigmento era comerciado en los legendarios tianguis y utilizado para teñir telas y usarse como pintura corporal, el color rojo tenía un peso preponderante a la hora de elaborar los códices, los cuales asentaban información de la cultura del pueblo gestante. Como prueba existe el difrasismo náhuatl ‘in tilli in tlapalli (el negro y el rojo) que se refiere a los colores de los códices y, metafóricamente, a la sabiduría (Domenici et al., 2017: 91). Cabe destacar que, entre la sociedad nahua, la grana cochinilla era conocida como nocheztli, que significa ‘sangre de tunas’. Al respecto, fray Bernardino de Sahagún nos dice:

«A la color con que se pinen la grana que llaman nocheztli, que quiere dezir sangre de tunas se crian unos gusanos que llaman cuchinillas apegadas a las hojas, y aquellos gusanos tienen una sangre muy colorada: esta es la grana fina, esta grana es muy conozida en esta tierra y fuera della, y grandes tratos della llegan hasta la China y hasta Turquía casi por todo el mundo es preciada y tenida en mucho.

A la grana que ya esta purificada y hecha en panecitos llaman tlaquac tlapalli que quiere decir grana recia o fina, venden la en los tianguez echa panecillos para que la compre los tintoreros del tochomitl y los pintores.» [sic]


(Sahagún, 1577: XI, 11, f. 216v-217)

El nocheztli era un producto tan codiciado que desde esta época ya existía la falsificación del pigmento. Sahagún nos refiere esto también:

«Tanbien ay una grana falsa que tanbien se cria en las hojas dela tuna que la llaman tlapalnextli o/ yxquimiliuhqui que dañan las cuchinillas de la buena gana y secanlas hojas delas tunas donde se ponen, y tanbien esta la cogen para enbolverla con la buena grana para vender la: lo qual es un gran engaño.«


(Sahagún, 1577: XI, 11, f. 217)

Al respecto, Clara Rojas (2013) nos dice que se puede distinguir la cochinilla fina de la corriente gracias a su medio de defensa. En la grana fina, esta capa cerosa se desprende fácilmente como si fuera polvillo blanco, mientras que en la corriente esta capa se percibe como una telaraña difícil de desprender. No se sabe a ciencia cierta si esto es producto de la evolución o de la domesticación.

Códice Borbónico, f. 4. Tomado de Domenici, 2017

En cuanto a las tonalidades, se sabe que las sociedades originarias de México dominaban al menos seis tonos del espectro cromático de la grana, que incluyen el carmín (tono puro del pigmento), escarlata, dos tonos de rosado y otros dos de púrpura. Sin embargo, también se han encontrado rastros de laca carmínica en colores como el café y el gris (Domenici et al., 2017: 93).

La Nueva España

En la época colonial la grana cochinilla se posicionó rápidamente entre los recursos más preciados del nuevo territorio conquistado. Solamente después del oro y la plata, este polvillo fue comerciado con diligencia y brindó enormes ganancias a los mandatarios que promovían su producción. Fue tanta su fama que llegó hasta China y Turquía, justo como refiere la primera cita de este artículo (Sahagún, 1577: XI, 11, 217).            

Tintero vendiendo los panecillos de grana cochinilla referidos por Sahagún en el Códice Florentino

El cultivo del insecto fue estimulado por los españoles a partir de 1531 en lugares como Tlaxcala y Puebla, empero, esta producción no pervivió debido a la avaricia y el encono de los dirigentes de esos pueblos, lo que provocó diversas rebeliones en las que los indígenas optaron por cortar de tajo las plantas de nopal; a causa de esto, Oaxaca despuntó como el principal punto de producción de grana cochinilla. Para la segunda mitad del siglo XVI, dieciocho localidades oaxaqueñas eran las que cultivaban y comerciaban la grana (Coll-Hurtado, 1998: 72-73). Durante esta primera etapa se intentó cultivar el gusano de la seda a la par que la grana cochinilla, suceso que se logró gracias al propicio ambiente de esta localidad y a los cuidados de los indígenas, pero tampoco subsistió por la misma razón anteriormente expuesta, pues al ser la grana un recurso copioso en este territorio, los mandatarios priorizaron a este insecto y desecharon al gusano de la seda. La época de mayor producción fue la segunda mitad del siglo XVIII, con 42 localidades consagradas a esta labor de cultivo y comercio (Coll-Hurtado, 1998: 76-77).

Asimismo, las tonalidades de la grana incrementaron con el establecimiento de los peninsulares en el territorio mexicano, ya que éstos introdujeron varios colorantes inorgánicos como el minio.2 Mientras los europeos impulsaban el cultivo y la comercialización global de la cochinilla, los tlacuilos expandían su paleta de roja sabiduría combinando la antigua cochinilla con los nuevos materiales (Domenici et al., 2017: 98).

Posteriormente, el comercio de la grana se vio demeritado principalmente por la falsificación del producto con diversas técnicas, como la mezcla con arenilla, sedimentos provenientes de los hormigueros, maíz y frijol molidos, entre otros. No obstante, los factores internos y externos decisivos para la extinción del comercio de la grana en el siglo XIX fueron la guerra de España contra Inglaterra, la invasión napoleónica, y la guerra de Independencia en México. Luego de estos sucesos históricos y con el auge del descubrimiento británico de los colorantes de anilina, los colorantes naturales fueron despreciados y sustituidos paulatinamente en la industria textil (Coll-Hurtado, 1998: 79-81).

modernidad

Dos siglos debieron pasar para que la gente entendiera cuán dañinos son los colorantes sintéticos para los ecosistemas. Desgraciadamente no han dejado de utilizarse, pero cada vez son más las campañas que proponen el regreso al uso de colorantes orgánicos, justo como hacían los antiguos pobladores. Durante este proceso estuvo a punto de extinguirse el cultivo de la grana cochinilla, pero en México una parte de los habitantes de Oaxaca mantuvo viva esta técnica y se transmitió de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Una de estas heroínas culturales es doña Catalina Yolanda López, quien lleva aproximadamente 52 años preservando el arte ancestral del cultivo de la grana cochinilla. Para transmitir esta herencia cultural, Catalina fundó en 1999 el museo llamado Nocheztlicalli, un lugar consagrado a la grana cochinilla en donde se explica su historia y se imparten talleres sobre su cultivo y preservación (Flores, 2017). Ahora junto con su hija, Claudia Juárez, lograron convertir el lugar en una reserva ecológica, y construyeron una red de capacitación y comercio en la que participan mujeres de distintas comunidades del estado, todo esto con perspectiva de género (Flores, 2017).

Comunidad Nocheztlicalli

Cabe destacar que la grana se desenvuelve no solamente en los ámbitos artísticos y textiles, sino que incursiona en la farmacéutica, en la cosmetología y en el arte culinario como ingrediente, además de brindar una perfecta opción como tópico filológico para artículos de investigación y difusión, como es el caso del trabajo de Fernando Rafael Villaseñor Ulloa, cuya labor brinda una preciada guía para no caer en los errores de interpretación (o falsificación actual) que se siguen promoviendo en algunos medios electrónicos más preocupados por ganar seguidores que por constatar sus fuentes.

Consideraciones finales

La grana cochinilla ha demostrado su valor a lo largo de la historia mexicana. Primero fungió como objeto tributario y mercantil, dotando de sabiduría y belleza a los pueblos precolombinos; luego como recurso comercial a nivel global, participando no solamente como una opción de tintura para lo textil y las artes, sino también como una mina de oro para enriquecer a las élites de la Nueva España. Ahora desempeña el papel de sustento para varias comunidades del país, principalmente para el estado de Oaxaca. Así, este tesoro carmín ha sobrevivido a la explotación, a la industrialización, al abandono y al olvido, y sigue dotando de su inagotable valía a aquellas personas que creen en una opción autosustentable y respetuosa con el medio ambiente. A pesar de los siglos transcurridos, seguimos adquiriendo conocimiento a través de la sabiduría escarlata.

NOTAS

  1. Esta información se puede corroborar en el folio 43 de la edición digital elaborada por el INAH. En el apartado de referencias se encuentra la liga a dicha edición.
  2. Mineral óxido utilizado tanto para teñir y hacer pintura, como para proteger los metales de la corrosión.


Bibliografía

Códice Mendoza, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2014, Disponible en línea: https://www.codicemendoza.inah.gob.mx/index.php?lang=spanish, (Consultado el 13 se septiembre de 2020).

Coll-Hurtado, Atlántida, “Oaxaca: geografía histórica de la Grana Cochinilla”, Investigaciones Geográficas Boletín, Número 36, 1998, Disponible en línea: http://www.scielo.org.mx/pdf/igeo/n36/n36a7.pdf, (Consultado el 12 se septiembre de 2020).

Domenici, Davide, Chiara Grazia, David Buti, Aldo Romani, Constanza Miliani y Antonio Smagellotti, La grana cochinilla en la pintura de códices prehispánicos y coloniales, Secretaría de Cultura, Museo del Palacio de Bellas Artes, México, 2017, Disponible en línea: https://f.hypotheses.org/wp-content/blogs.dir/4145/files/2020/04/Domenici_Davide_et_al.._2017._La_cochini.pdf, (Consultado el 11 se septiembre de 2020).

Flores, Lizbeth, “Grana cochinilla, un tinte prehispánico sigue vivo”, El Universal, Oaxaca de Juárez, 2017, Disponible en línea: https://oaxaca.eluniversal.com.mx/especiales/17-12-2017/grana-cochinilla-un-tinte-prehispanico-sigue-vivo#imagen-1, (Consultado el 13 se septiembre de 2020).

Rojas A., Clara, “La grana cochinilla”, Ciencia UNAM, 2013, Disponible en línea:  http://ciencia.unam.mx/contenido/galeria/115/la-grana-cochinilla, (Consultado el 13 se septiembre de 2020).

Sahagún, Bernardino de, Historia general de las Cosas de la Nueva España: el Códice Florentino, 1577, Disponible en línea: https://www.wdl.org/es/search/?contributors=Sahag%C3%BAn%2C%20Bernardino%20de%2C%201499-1590#10621, (Consultado el 13 se septiembre de 2020).

Villaseñor Ulloa,  Fernando Rafael, “La grana cochinilla y los errores en la interpretación de su historia”, Dugesiana, Universidad de Guadalajara, 2010, Disponible en línea: http://revistascientificas.udg.mx/index.php/DUGOculto/article/viewFile/3946/3720, (Consultado el 12 se septiembre de 2020).

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