Las prácticas de escritura de los notarios del Santo Oficio en Valladolid de Michoacán

Por: Cecilia Yeraldine Molina Valladares


Una de las figuras con mayor representatividad e importancia dentro de los procesos públicos y administrativos es la de los escribanos o notarios. Éstos eran los encargados de realizar los escritos y dotar de fe a los interesados en diversos negociosos a través de instrumentos públicos o escrituras, los cuales podían estar sujetos a cuestiones privadas o jurídicas dependiendo de los intereses de la sociedad que se acercaban en auxilio de éstos. Siendo así, el objetivo del presente artículo versa sobre el análisis del ejercicio caligráfico de los notarios eclesiásticos que estuvieron desempeñando su oficio en la Comisaria Inquisitorial de Valladolid de Michoacán durante la segunda mitad del siglo XVIII.

Ejemplo de dibujo realizado por el escribano Álvarez de Henestrosa como parte de la ornamentación que se puede encontrar dentro de los documentos notariales y como característica propia del escribano.  Archivo Histórico Nacional de Chile, Fondo: escribanos de Santiago, Vol.569. (https://journals.openedition.org/rhj/882)

Una vez establecido el Santo Oficio de la Inquisición en el reino de la Nueva España en 1571, su primera preocupación fue abarcar todos aquellos territorios conquistados; siendo este factor y la enormidad geográfica del reino lo que provocó que se establecieran pequeños organismos dependientes del tribunal, tales como las Comisarias. Éstas tuvieron por objetivo: “la representación local del Santo Oficio en los diferentes obispados, fungiendo como pequeñas herramientas de control y vigilancia” (Miranda Ojeda, 2007:164). Por lo tanto, el antiguo obispado de Michoacán no estuvo exento de ellas, de modo que las comisarias estuvieron establecidas en los diferentes curatos dependientes de la administración diocesana de Valladolid de Michoacán creadas en el mismo año de 1571.

Cabría señalar que, para conocer el ejercicio de las comisarias, debemos conocer la estructura interna de esta institución. En ella se encontraban: los comisarios, los familiares, los calificadores, los abogados de presos, los alguaciles y los notarios. Estos últimos se encargaban de registrar todos los interrogatorios, a los cuales les incluían los bienes confiscados de los acusados, las ratificaciones de las declaraciones, el símbolo de los mismos para legitimar el documento y su firma como testigo de los procesos (Gargallo GarcÍa,1999).

Cruz de Santo domingo, elemento principal del sello de la Inquisición. ( https://silo.tips/download/historia-y-documentacion-del-santo-oficio-espaol-el-periodo-fundacional).

La actividad de los notarios se enfocaba en brindar fe y plasmar de manera escrita las denuncias que llegaban ante el Santo Tribunal, recayendo sobre ellos una enorme tarea que facilitaba a los inquisidores conocer los rasgos más importantes de las declaraciones. Así, los notarios se convirtieron en mediadores de las palabras entre esta institución y aquellos ajenos, ignorantes de las tareas del Tribunal.

Sabemos que, de acuerdo con las circunstancias, se generaron diversos tipos de notarios y escribanos que actuaron en diferentes áreas acorde a las necesidades del momento. Y para tener acceso al oficio, se debían de cumplir ciertos requisitos como lo era: mostrar limpieza de sangre, saber escribir y tener conocimiento en Derecho (Pérez Delgado, 2008). En el caso de la Comisaria Inquisitorial de Valladolid observamos que estos notarios participaron como fedatarios de los juicios acaecidos entre los acusados por cuestiones de brujería, superstición, hechicería, sortilegios, blasfemias, herejías, poligamias, proposiciones, entre otros (Juárez Nieto,1998).

En este caso, el análisis acerca de la escritura de estas figuras fue adecuado al ámbito de la catalografia con el fin de ordenar y proporcionar un cauce a la información recabada de los trazos y las grafías de los notarios. Con ello, procedimos a realizar un abecedario por cada notario conformado con palabras tomadas de los expedientes inquisitoriales en donde estuvieron firmando, por lo que se eligieron tres ejemplos de cada letra; una mayúscula, una inicial, una intermedia y una final. Cada carácter tiene una posición de la letra, esto es: Am para las mayúsculas, ai letra inicial, aint para las minúsculas intermedias y af para la minúscula final. Lo anterior con el objetivo de observar la serie de variables caligráficas que puede tener una persona en diferentes momentos.

Después de esto, añadimos el número de la caja de la cual se tomó el documento, agregándole el número del expediente del que se extrajo la letra. Enseguida, se añadió el año al que corresponde el expediente del cual se extrajo el carácter; junto con esto, se agregó la imagen de la letra a la que se hace referencia. Una vez completada la serie de caracteres con su etiquetado, procedimos a poner una palabra en concreto para de esta misma forma observar las variantes de esa letra dentro de un mismo contexto.

El análisis puede apreciarse en el siguiente esquema:

Cuadro de nuestra autoría realizado con base en los datos recopilados en la documentación del Archivo Casa de Morelos y del Archivo del Cabildo Catedral.

Algunas de las peculiaridades que observamos dentro de estos ejemplos caligráficos fueron los siguientes: una letra formal humanística de trazo claro, con una pequeña inclinación de cuarenta y cinco grados hacia la derecha. Cabe mencionar que algunos signos presentan rasgos muy propios, tales como la utilización de algunas letras minúsculas que llegan a confundirse con mayúsculas porque aumentan su tamaño dentro del texto. Pero también se ubican ciertas palabras que tienen doble consonante. Además, constatamos que algunos notarios solían matizar ciertos símbolos con rasgos muy elegantes y esto se notó principalmente en las letras s, c, m, h, q, g y a. Asimismo, se percibieron varios cambios en los trazos de algunas palabras como lo fueron lugares, nombres propios y cosas. Siendo así que algunos notarios utilizaron dentro de sus escritos bastantes abreviaturas.

En suma, podríamos decir que el análisis de la escritura propia de una institución nos permite observar la importancia que representaron estos individuos en su función institucional. De igual forma, es posible conocer a los mismos a través de su escritura, ya que, una vez instruidos con una letra base, fueron apropiándose de ciertas características caligráficas propias durante la práctica, las cuales forman parte de los moldes de escrituras que se pueden observar dentro de los programas para la redacción de documentos de uso común.

Ejemplo de portada de un proceso inquisitorial. Archivo Histórico Casa de Morelos, Morelia, fondo: Diocesano, sección: Justicia, Fondo: Inquisición, S-sub, caja: 1243, exp.136, f.1r.

NOTAS

  1. Es preciso mencionar que los nombres de los notarios que formaron parte de la Comisaria Inquisitorial fueron tomados del catálogo realizado por la maestra María Ofelia Mendoza Briones denominado: índice del Ramo Inquisición, en el cual se especifican a todos los actores que estuvieron participando en el cuidado de la fe dentro del Obispado de Michoacán, entendido a éste como centro geo-político, siendo Valladolid la capital donde se atendían todos los asuntos en referencia a las denuncias por los diferentes actos cometidos por la sociedad.

Bibliografía

GARGALLO GARCÍA, Olivia, La Comisaria inquisitorial de Valladolid de Michoacán: en la segunda mitad del siglo XVIII, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia,1991.

JUÁREZ NIETO, Carlos, Índices Documentales del Archivo Histórico Casa de Morelos (INAH-Michoacán). Colección: anales del patrimonio histórico Michoacano. Morelia, IMC, 1998, p.365.

(†) MENDOZA BRIONES, María Ofelia, et al., Índice del Ramo de Inquisición (Archivo Histórico Manuel Castañeda, Casa de Morelos, INAH), Morelia, inédito, 1981.

MIRANDA OJEDA, Pedro, “Hacia una tipología de las Comisarías del Santo Oficio de la Nueva España. Organización y configuración geo-demográfica, siglos XVI-XVII”, en: Desacatos, número. 25, 2007, p.263.

PÉREZ DELGADO, Gabriel Estuardo, “Breve historia de la evolución del notariado en América Latina y Guatemala”, en: Cuaderno de investigación, núm.7, 2008, p.16.

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